Insomnio y Masaje Facial Japonés

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Un buen aliado contra el insomnio.

El Masaje Facial Japonés es excelente para lograr unos maravillosos resultados estéticos;    sin embargo, también tiene unos efectos terapéuticos que no deberíamos nunca olvidar.

El Insomnio es un claro ejemplo de ello. Suelen referir las personas que han recibido el  Masaje Facial Japonés que tras la sesión han visto mejorada la calidad y cantidad del sueño durante varios días, tres de media, lo cual es un aspecto que no deberíamos dejar de lado. Los efectos de duración de la mejora del sueño suelen prolongarse cuando se reciben sesiones cada tres o cuatro días, en cuyo caso, los efectos acumulativos hacen que al cabo de unas cinco o seis sesiones sólo baste una de mantenimiento cada quince o veinte días para provocar efectos duraderos contra el insomnio.

Varios son los procedimientos que ayudan a conseguirlo:
Las manipulaciones a nivel cervical, con énfasis en la región suboccipital.
Las manipulaciones de la frente y liberación de las tensiones de la frente, así como un amasamiento suave de los musculos occipitales seguidos de suaves manipulaciónes de todo el cuero cabelludo.
La digitopresión facial en general y especialmente la craneal con detención especial en el Bai Hui así como en el Yin Tang.
Y, cómo no, el drenaje facial, que además de tener la finalidad drenante tiene ese efecto tan sumamente relajante.
Y si además el masaje se recibe a última hora de la tarde… Sólo nos queda desear felices sueños.

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Masaje Facial Japonés

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El Masaje Facial Japonés es una profunda combinación de conceptos de la medicina tradicional japonesa y de técnicas de masaje que han sido desarrollados y modificados a partir del Anma (masaje tradicional japonés) durante los últimos quinientos años,

Ayuda a rejuvenecer y reparar el tejido facial; previene y reduce el impacto del proceso del envejecimiento, liberando la energía y la tensión bloqueada en los músculos faciales y del cuello.Con un tacto rápido y rítmico, se estimula el sistema nervioso, se mejora la circulación de la sangre y el flujo linfático, se consolidan y tonifican los músculos, y se equilibra el flujo de la energía en la cara.

Estas técnicas terapéuticas estimulan los nervios faciales alcanzando las células de la piel, beneficiando y aumentando la circulación sanguínea, distribuyendo nutrientes y eliminando las toxinas, impurezas y células muertas de la piel, centrándose en la condición de la piel, los músculos subcutáneos y el Chi: la energía vital.

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